miércoles, 2 de diciembre de 2009

Desmontando a Luitingo... (Capítulo 3)

Señoras y señores aquí vuelvo de nuevo en este tercer apartado de “Desmontando a LUITINGO” me he hecho de rogar, sí, pero porque estaba intentando sacarme un sueldo con esto del blog aunque me parece que voy a tener que seguir con el carterismo en el centro…

Bueno, seguiré contando a sus fans más entregados cositas flamencas de su vida tan…especial digamos, ¿no?, porque explicar la vida de mi hermano es más difícil que sacar un córner con un globo.

Hoy, por ejemplo, me viene a la memoria el día en el que LUITINGO casi se queda como “El Cojo Manteca” (no se sabe quién coño es, pero a todo el mundo le suena).
Una tarde calurosa del verano sevillano, íbamos nosotros con las bicis por el barrio y se nos ocurrió, de pura casualidad, hacer algún tipo de actividad física, y ¿Qué hacemos nosotros? Coger e irnos a los bloques de “Los Urbis”, sita justo enfrente de la `Comisería´ de la avenida Blas Infante y a la vera del Parque de los Príncipes (al cual puedes llevarte una chavala y dar un paseíto con ella, enseñarle los patitos, el puente del estanque, los columpios… “tes qui ya” ese parque está hecho pá lo que está hecho o ¿tú nunca te has liao con una tía allí, maricona?).
Entramos allí y dice uno de los 3 presentes: -quillo, vamos a ver quien salta más lejos. El juegecito consistía en saltar de unos pedestales a otros, los cuales estaban situados al lado de las casapuertas y tenían aprox. unos 60cm. de altura por metro y medio de distancia entre ellos, pues bien, allá que vamos los 3, y saltamos de uno en uno, como los especialistas del cine “Hollywoodiense”, salta el primero y no pasa nada, todo bien, un 7’3, salta el segundo que era yo con un ejercicio impecable tanto por su elegancia como por su ejecución y finalización, y por último el gran LUITINGO… con tan mala suerte que no calcula bien la distancia (siempre ha sido más de aprobar dibujo y música que las matemáticas), y en vez de aterrizar con los dos pies, lo hace de la siguiente manera: la pierna derecha es posada perfectamente en el comienzo del pedestal y la izquierda…con la izquierda le pegó un leñazo al filito del pedestal que sonó en la capital de Kuala Lumpur, seguido de llantos y quejas varias, pero lo malo era que sabía que no iba a llegar, porque mi hermano en aquel entonces tenia menos agilidad que el “Lui er varillero” jugando una liga master, pero en fin...
Ahora que lo peor no era eso, lo peor era el camino hasta mi casa, eso si que era una penitencia, y no la de la gente del Cerro, tener que decírselo a papá Sele y mamá Rociíto me ponía más tenso que empezar una cena con postre a las 23:30 de la noche en fin de año, mucha tela, no lo recuerdo bien pero con toda seguridad, apostaría que a LUITINGO, con la rodilla dolorida y tó, le caería un correctivo, alguna que otra suave colleja pescuezera perpetrada por esa gran mano derecha que tiene Rocío Magro Moreno, que ya la hubiera querido “Cassius Clay” pá él.

Ese verano LUITINGO y mis padres no vieron la playa ni por las imágenes del Google, los pobres, y yo… yo me fui a Zahara de los Atunes con mis Tíos y mis primos y estuve allí una semanita de lo más agustito, eso si, pensando un taco en mi querido hermano ¿en?.

Pues sin más me despido de mis queridos blogueros, no sin antes adelantaros el tema del 4º capítulo de “Desmontando…” en el cual intentaré explicaros el cambió facial que experimentó LUITINGO, que pasó de ser más feo que un chino con barbas a ser tan guapo que lo cogieron de doble pá las escenas romántica de “El Duque”...